jueves, 19 de enero de 2017

LO QUE ÉL QUIERE


¿Quién no tiene problemas? Nadie puede decir que vive sin dificultades y luchas. Sin embargo,  a menudo no somos conscientes acerca del por qué de esas situaciones.

He venido estudiando el libro de Jueces y admito que en un momento dado me sentí bastante frustrada. ¡El pueblo de Israel era tan ciego y terco!  Vez tras vez se repite que ellos hacian lo que les parecia bien. Un juez tras otro subía a gobernar,  y cada uno traía a la silla de autoridad sus complejos y desastres. Durante todo esto,  hay dos verdades indiscutibles: a su lado y a su favor estaba el Único Dios; y ellos estaban pisando la tierra prometida a ellos por Él.

Si lees Jueces 19 quizás tú, al igual que yo,  te quedes horrorizada. Lo considero el peor capítulo de la Biblia. El abuso,  la perversión y la violencia que se evidencian ahí son muestra de cuán bajo puede caer el ser humano. Lo que más me ofendió es que el hombre quien causó el daño es el mismo quien llama a Israel a la venganza. El pecador se hizo del santo.

Dios odia la maldad porque nos ama a nosotros. Él no aprueba lo que le hicieron a esa mujer. Él me llevó de vuelta al origen del problema: cada uno hacía lo que mejor le parecía. Cuando hacemos lo que queremos, nos perdemos.

Israel,  al final del libro de Jueces,  está en su punto más bajo. ¿Por qué? Porque está viviendo las consecuencias de sus decisiones. A Dios le habían dado la espalda y la crisis moral solo era fruto de esto. Mirando su realidad,  me sentí enojada; hasta que Dios me llevó a mi propia realidad. No soy mejor que ellos. Es solo en total dependencia de Dios que puedo esperar cosas buenas.

A menudo venimos ante Dios con las consecuencias de nuestro vivir y le rogamos que las cambie. Creemos que Él debe transformar la circunstancia, y así oramos; cuando realmente lo que necesita ser transformado somos nosotros mismos. No trata tanto de la situación,  sino de nuestra condición.  Cuando hay cambio interno,  el cambio externo se da naturalmente.

Israel buscó castigar al pueblo ofensor pero nunca reconoció que todo había sucedido porque ellos mismos eran corrompidos. Pedimos a Dios que nos quite de las deudas,  cuando realmente necesitamos que Él transforme nuestra actitud hacia las riquezas. Clamamos a Dios que cambie nuestro matrimonio pero no rendimos a Él nuestras heridas del pasado. Queremos ser más flacas, sin embargo nuestro corazón busca consuelo en la comida en vez de hacerlo en Su presencia. Si es que  tal como lo hizo Israel,  solo tocamos la superficie,  no habrá cambio verdadero. Lo visible será diferente cuando lo invisible esté ordenado.

¡Te animo hoy! No todo está perdido. Puede ser que tu vida esté en desorden hoy o quizás haya partes de ella con las cuales luchas desde hace tiempo y no logras vencer. Tengo la respuesta: Cristo. Él es el único quien puede transformar tu condición para que tu situación sea otra. No importa cómo o donde estés,  pidale que examine tu corazón y dale la libertad de transformarte. Que se haga lo que Él quiere. 

martes, 17 de enero de 2017

TUS TÉRMINOS

En el libro de Jueces vez tras vez dice lo mismo: cada uno hacía lo que bien le parecía. Israel se alejaba cada vez más de Dios porque trataba de acercarse a Dios bajo sus propios términos. Y no funciona.

La humanidad no ha cambiado. Miles de años han pasado y seguimos en lo mismo. Las ideologías modernas enseñan que tenemos la capacidad y el derecho de construir nuestra propia verdad,  y que cada persona puede tener una verdad única. ¡Qué mentira tan grande! Observa bien esa forma de pensar y vas a encontrar el problema presentado en Jueces: que cada uno puede hacer lo que bien le parece.

El resultado es también lo mismo ahora que en aquel entonces. Desórden, caos y perdición. No puedo evitar,  al considerar esta mentalidad,  qué tipo de Dios tendriamos si fuéramos nosotros quienes estableciéramos las condiciones para estar en Su presencia.¿Para qué quiero un Dios si yo puedo ser mayor a Él?

Esto nos lleva a la raiz del problema: el orgullo. El hombre al querer poner sus condiciones está tratando de tomar el lugar de Dios. Está diciendo,  "Toma un paso al costado,  Señor. Todo está bajo control - el mío". El " yo puedo" del ser humano se convierte en "yo pierdo" en un instante.

La respuesta es sencilla. Es la humildad. Quizás me digas que no es sencillo ser humilde,  pero no. Solo es dificil cuando las emociones nos ganan. Si decidimos obedecer,  nuestras emociones se tienen que sujetar.

Si has ido lejos del Señor, tratando de hacer las cosas a tu manera,  cambia de rumbo hoy. Acércate a Él bajo Sus términos. Pidale perdón y digale que quieres que te enseñé Sus caminos. Al reconocer Su soberanía y tu necesidad estarás ganando una batalla eterna y abriendo las puertas a que se haga Su perfecta voluntad en tu vida.

lunes, 16 de enero de 2017

ÚNICA

Tengo que confesarles algo. Durante años viví plagada de complejos. Mi estatura (soy bastante alta),  mi peso (soy una mujer grande),  mi carácter (tengo el carácter firme)... Basicamente  todo me acomplejaba.

Llegué a un punto en mi vida donde me di cuenta que no estaba sola en mi condición de acomplejada. Las mujeres en general luchamos con complejos,  y cada vez más. No sé si las damas de otras épocas sufrieron esto,  pero sé que en este tiempo sufrimos una presión social exagerada que nos hace creer que hay un estándar de cómo debemos ser para ser bellas y aceptables. ¿De donde salió todo esto?  ¿De la publicidad,  de la moda,  del canon cultural? En parte sí. Pero hay un trasfondo más importante.

Hay una lucha por tu vida. A un lado está el enemigo quien te quiere hacer creer que no podrás,  que no tenés lo que se necesita,  que no alcanzas. Si él puede hacerte creer sus mentiras entonces te mantendrá callada e inmóvil. Lo hace por querer evitar que se manifieste en tu vida todo lo que Dios diseñó para ti.

Al otro lado está Dios,  quien te hizo y te ama como sos. Pensa un momento en eso. Quiere decir que no te exige ser como fulana o tener el cuerpo de mengana. Él está enamorado de ti como eres.

Cuando llegué a entender,  a realmente entender esto,  de mis hombros salió una carga. Ya no necesitaba entrar al molde de nadie.  Podía usar tocas altos sin vergüenza,  porque mi estatura es algo que Dios ama.   Comencé a caminar con confianza en vez de tratar de esconder mi tamaño. Y dejé qué Él desarrollara y moldeara mi carácter porque entendí que me lo dio para usarlo para Su gloria.

En Mateo 22:39 Jesús dice: Hay un segundo mandamiento que es igualmente importante: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. No podrás dar lo que no tienes. Si no te amas ¿cómo amarás a otros? La verdad te hace libre hoy. Eres bella, fuerte y victoriosa. La gracia de Dios está en ti y este mundo,  en este tiempo,  te necesita tal como eres. Eres única. Eres libre. Vive confiadamente.

viernes, 13 de enero de 2017

EN SUS MANOS

No hay nadie más artista y más creativo que Dios. Él hizo de toda la creación su lienzo y se explayó con soltura en cada detalle.

Efesios 2:10 dice que eres hechura de Dios. Hechura trata de la manera en que algo está hecho,  pero también se refiere a algo en relación a su creador. En otras palabras,  Dios está aclarando que eres Su obra.

Pensemos en qué esto implica. Significa que Él tomó el tiempo necesario para hacerte; se dedicó a hacer una obra única cuando te formó; como artista se esmeró en los detalles; y ama lo que hizo. Cuando creó al universo tomó cada día un paso hacia atrás,  observó lo que había hecho y dijo que era bueno. De la misma manera  Dios te mira y dice que sos hermosa. Se goza en Su hechura - tú.

Dios es el artista,  tú eres la obra y Jesús es el modelo. Lo que Él comenzó en ti no ha terminado aún. A medida que le permitas trabajar en ti, le parecerás cada vez más a Cristo. Entra al estudio del Artista. Ríndete en Sus manos. No te arrepentirás.

jueves, 12 de enero de 2017

LA DESILUSIÓN DEL ÉXITO

La cultura moderna alienta a encontrar satisfacción en el lograr y en el tener. Enseña que siempre nos falta algo, y nos impulsa a una frenética y constante búsqueda de la satisfacción.

"Si tan solo pueda tener _____________" pensamos. Ese nuevo auto,  la carrera, la pareja, la figura, el dinero. Cuando lo logramos, por un tiempo muy corto estamos contentos ¿y luego qué?

Hace más de 2500 años un rey escribió esto: Me dije: «Vamos, probemos los placeres. ¡Busquemos “las cosas buenas” de la vida!»; pero descubrí que eso también carecía de sentido. (Eclesiastés 2:1) Aparentemente esto de la insatisfacción tiene menos que ver con la época de lo que pensábamos. Si un hombre pudo pensar así hace tanto tiempo me lleva a pensar que este empuje por tener y ser más es parte de la condición humana.

En Eclesiastés 2 el rey Salomón,  hace una lista de todo lo que había logrado:

- enormes mansiones
- hermosos viñedos
- jardines y parques, con toda clase de   árboles frutales
- represas para juntar agua
- esclavos y esclavas
- enormes manadas y rebaños
- grandes cantidades de plata y de oro
- cantores estupendos, tanto hombres como mujeres
- muchas concubinas hermosas
- todo lo que un hombre puede desear
- gran poder
- sabiduría que nunca le falló

¡Suena a una vida perfecta! Pero espera. Continua diciendo: "pero al observar todo lo que había logrado con tanto esfuerzo, vi que nada tenía sentido, era como perseguir el viento. No había absolutamente nada que valiera la pena en ninguna parte." El lo tenía todo pero luchaba con la desilusión del éxito. Había descubierto que nada en esta tierra trae satisfacción.

Estudios demuestran una correlación muy débil entre riqueza y contentamiento. Mientras más próspera una sociedad,  mas tiende hacia la depresión. Las cosas que el ser humano cree le va a hacer feliz fallan. Se puede pasar la vida persiguiendo lo que no llenará las expectativas. Nada de lo que podamos acumular,  ni nuestra imagen y menos los títulos podamos llevar con nosotros al final.

Si buscamos algo para ser feliz;  si creemos que si tan solo alcanzamos cierta cosa seremos completos; si vivimos bajo la presión de lograr para sentir que tenemos valor, estamos a mano con Salomón. Tener éxito no es malo. Lo malo es creer que el éxito te hará feliz.

¿Qué haremos entonces?

El éxito está en Jesús. Él venció por nosotros las cosas eternas. ¿Para qué afanarnos con las cosas pasajeras? Vivamos contentos con mucho o con poco,  conscientes de que lo que podemos tocar y ver aquí,  no es lo que pesará allá. Invertamos en las relaciones y por sobre todo conozcamos a Cristo. Ahí está el éxito.

 

miércoles, 11 de enero de 2017

VEO SU GLORIA

Una de las cosas que me impacta constantemente al ministrar a mujeres es cuán duras somos con nosotras mismas. Nos exigimos la perfección en algunas áreas sino en todas. Queremos la vida,  el esposo, los hijos, la carrera,  la cuenta bancaria y la imagen y todo lo queremos perfecto. Pareciera que estamos compitiendo con quién sabe quién.

Si ni Dios nos exige tanto entonces ¿por qué nosotros lo hacemos? Aprendamos a ser felices con quienes somos. Es tan fácil perder la perspectiva eterna cuando vivimos bajo presión, corriendo de un compromiso a otro. Las responsabilidades,  los problemas y el cansancio fácilmente nos desenfocan del verdadero objetivo.

Encuentre motivos por qué luchar pero no te afanes. Él tanto te ama que te regala cada día;  cada detalle de tu persona Él lo ama; y quién eres tú es todo lo que Él quiere de ti. Enfóquese en Él y no en ti.

Hace un tiempo el Señor me reveló  mientras ministraba a un grupo de jóvenes que muchos de ellos no tenían dificultad para ver Su gloria cuando miraban a otros,  pero no la veian en el espejo. ¿Y tú? Al mirarte ¿ves Su gloria?

Quiero pedirte algo. Ponte frente al espejo y mira. Deja que pase por lo menos un minuto,  solo observándote. ¿Qué ves? ¿Qué cosas cruzan por tu mente al mirar tu propia imagen?

En Juan 11:40 Jesus aclaró: —¿No te dije que si crees, verás la gloria de Dios? Pedimos al Señor que nos muestre Su gloria,  sin embargo estamos rodeadas de ella y no la vemos. Cree que Su gloria se manifiesta en tu vida. Entonces lo verás.

Has vivido un milagro? ¿Has visto la gloria de Dios? A pesar de todo lo que pasó no sucumbiste. Estas de pie y avanzando. La gloria de Dios se manifiesta a través de tu vida. El milagro eres Tú.

martes, 10 de enero de 2017

SONRÍA

Tu felicidad,  tu gozo y la actitud de cada día lo decides tú. No hay circunstancia,  problema o dificultad que pueda robarte la sonrisa si estas agarrada de Dios.

De antaño,  si una persona entraba a las cámaras del rey con cara larga,  él tenía el derecho de mandarlo ejecutar. ¡Puedo imaginar a las personas practicando su mejor sonrisa antes de pasar por la puerta del palacio! Cuánto más nosotras,  quienes somos hijas del Rey,  debemos sacudirnos de todo lo que nos aqueja y vestirnos de una gran sonrisa al estar cara a cara con Él. Es por Jesús que tenemos la posibilidad de estar donde Él está. Que estés frente a Dios te tiene que llenar de felicidad. ¡Con razón que el salmista dice que en la presencia de Dios hay plenitud de gozo!

Todo lo que vemos aquí es pasajero. Nada perdura para siempre,  ni siquiera tu problema. Lo que no vemos es más real de lo que vemos,  así que levanta tus ojos y mira a Cristo,  tu Rey. Y sonría.
 

lunes, 9 de enero de 2017

LAS PARTES ROTAS

Dicen que nadie llega a los 20 sin haber sido lastimado. En cada vida hay situaciones que causan dolor y tristeza. La rotura es parte de la vida.

¿Vives sumida en la tristeza,  convencida que a nadie le tocó una peor historia que la tuya? ¿Te encerraste, convencida que si de alguna manera evitas relacionarte de nuevo, entonces estarás bien? ¿O pudiste sobreponerte,  crecer y avanzar?

Jesús alimento a cinco mil familias con unos panes y pececitos. Antes de hacerlo,  tomó el pan en Sus manos,  lo bendijo y lo rompió. Luego todos comieron ¡y sobró doce canastas de restos! La rotura permite la multilpicación.

Cerca de la muerte de Jesús,  una mujer irrumpió en la pieza donde estaban Él y sus discípulos,  se tiró delante de Él y derramó sobre Sus pies un perfume muy costoso. Ese acto de adoración pura le impresionó mucho,  tanto que dijo que ella siempre sería recordada. Sin embargo,  para que se pudiera realizar,  el envase tuvo que ser roto. La rotura permite la adoración.

No creas que las partes rotas de tu vida han sido en vano. Dios no desperdicia un dolor. Habla con Él de las partes de tu vida que han sido rotos y de las que necesitan ser rotas; y derramalas como perfume ante Él.

viernes, 6 de enero de 2017

TRABALENGUAS

Yo, la Sabiduría, convivo con el buen juicio. Sé dónde encontrar conocimiento y discernimiento. Proverbios 8:12

A veces lo que decimos parece un trabalenguas. Entre lo expresado y lo comprendido,  puede haber un largísimo trecho. Una de las enseñanzas de mi madre reza así:"Di lo que quieras decir y quieras decir lo que digas." Esto parece un trabalenguas,  pero no lo es. Vamos por parte.

(1) Di lo que quieras decir.
Dicen que no hay palabra maldicha sino malinterpretada; pero esto no es cierto. Si  vale la pena expresar algo,  entonces vale la pena expresarlo bien. 

¿Alguna vez te pasó que alguien te entendió de una forma completamente diferente de lo que quisiste que entendiera? Es cierto,  hay personas quienes tienen dificultad de comprensión. Sin embargo, mientras yo no soy responsable por la comprensión del otro,  sí lo soy por mi modo de comunicación.  Expresemos nuestros pensamientos e ideas de manera intencional.

Epictetus,  filósofo griego,  dijo,  "Aprenda primero el significado de lo que dice,  y luego hable." Las palabras son profundas y complejas. Debemos estar leyendo,  escuchando y analizando antes de formular opiniones, hablar o publicar.  Hay que pensar ¡dos,  tres o cien veces!

(2) Quieras decir lo que digas.
Vivimos en un mundo donde la libertad de expresión se lleva a un extremo. Casi todos tienen una opinión o punto de vista,  y defienden su derecho de expresarlo. La pregunta es ¿cuántos realmente están calificados para hacerlo?

Seamos sabias al hablar. Dios quiere que usemos las palabras para bendecir. Quiere poner en nuestras bocas Sus palabras, y que seamos transformadores de nuestro entorno. Pidámosle a Él que transforme nuestras costumbres y modos de expresarnos si es necesario,  y que en nuestras bocas estén en todo tiempo palabras de ánimo y amor. 

Cada uno es responsable por lo que dice.  No hablemos por hablar. Las palabras no las llevan el viento. Son sembradas en los corazones de quienes las oyen. La siembra trae cosecha,  tarde o temprano. ¿Qué siembra tu boca en este tiempo?

jueves, 5 de enero de 2017

CON FRENO

Ayer hablamos acerca de nuestras palabras. Creo con todo mi corazón que el Señor quiere que examinemos nuestra forma de hablar,  así que por unos días seguiremos con este tema.

Tuve el privilegio de tener una madre  inteligente y sabia. En mi corazón están guardadas enseñanzas suyas,  que considero su mayor legado. 

Ella vez tras vez nos dijo,  "Si no tienen algo bueno que decir,  no digan nada." Como madre de cuatro ella sabía de arbitrar disputas y calmar enojos,  causadas por palabras imprudentes. 

Sus palabras están talladas en mi mente. La verdad no es siempre necesario decirlo. Algo puede ser muy cierto pero dañiño,  entonces es mejor callarlo o esperar el momento adecuado y la manera apropiado,  si es que se da. Se puede resumir en una palabra: prudencia.
Ernest Hemingway dijo,  "Nos lleva dos años aprender a hablar y sesenta aprender a callar." Parte del ser humano es el querer ser escuchado,  y es una característica de las mujeres en especial. Cuando nos escuchan nos sentimos amadas,  valoradas; ¿pero qué hay de los que nos tienen que escuchar? ¿Nuestra boca qué manifiesta?

"Yo dije: Atenderé a mis caminos, Para no pecar con mi lengua; Guardaré mi boca con freno, En tanto que el impío esté delante de mí." Salmos 39:1

miércoles, 4 de enero de 2017

PODEROSAS

Seamos sinceras. Cuando todo va bien y la gente se porta correctamente, no tenemos problemas para medir lo que decimos. Pero cuando nada sale como queriamos,  las cosas se rompen,  los hijos se rebelan,  el esposo es indiferente,  hace demasiado calor y estamos por menstruar es otra la historia. Ustedes saben exactamente de qué estoy hablando.

Hay momentos que creo que todas pasamos alguna vez,  en que sentimos que estamos a punto de perder el control. Las cargas son demasiadas y nuestro aguante no alcanza. Son instantes de mucho peligro porque en un descuido decimos cosas que hieren y destruyen.

También,  hay que ser sinceras,  hay personas que tienen problemas en esta área; y esto generalmente es fruto de un corazon lastimado. Constantemente atacan,  critican y verbosean,  dañando a la gente que está cerca de ellos.

Cuando Dios creó al universo,  lo hizo hablando. Él dijo y,  una a una,  cada cosa vino a existencia. De la misma manera,  lo que nosotras decimos,  forma nuestro mundo.

No estoy diciendo que la perfección es la medida. Sí estoy diciendo que hay lecciones que necesitamos aprender de manera urgente,  porque tenemos en nuestra boca el poder de levantar o destruir. Nuestras palabras son poderosas.  "La muerte y la vida están en poder de la lengua, Y el que la ama comerá de sus frutos." Proverbios 18:21

Nunca es tarde para cambiar. Si has hecho daño con tus palabras,  pida perdón y busque la paz. Empiece hoy mismo el proceso de cambio,  y comience a formar con tus palabras el entorno en donde quisieras vivir.

martes, 3 de enero de 2017

SER EL PRIMERO

Muchas cosas de las que Dios nos enseña son ilógicas. Según nuestro razonamiento (muy limitado por cierto) no tiene sentido la mayoría de Sus mandatos. Amar a tus enemigos, callar para vencer y morir para vivir no están en mi lista de cosas explicables; pero aprendí que lo que Él me dice no necesito entenderlo sino creerlo y ponerlo en práctica.

Las mujeres generalmente servimos a otros. Dios puso en nosotras el amor abundante para poder hacerlo. A nuestra familia, pareja, amigos y compañeros servimos constantemente,  ofreciendo ayuda y supliendo necesidades.

Sin embargo, el servicio es cada vez menos valorado en un mundo egoísta. Nos dicen que es de tontos dar sin esperar nada a cambio y que los que sirven son de menor categoría. Las prioridades de la sociedad moderna son yo,  yo y luego yo otra vez; pero el servicio contradice eso. Para servir,  uno se coloca en el último lugar y prioriza a los demás.

La Palabra de Dios esclarece todo. "Entonces él se sentó y llamó a los doce, y les dijo: Si alguno quiere ser el primero, será el postrero de todos, y el servidor de todos." (Marcos 9:35) Jesús revela qué hay en el corazón humano (el deseo de ser primero) y explica cómo lograrlo (poniéndose en el último lugar). Es completamente contradictoria aparentemente,  pero es el camino de Dios. ¡Ni Él,  quien es Hijo de Dios,  vino a buscar ser servido sino a servir!

¿A veces te sentís cansada,  frustrada,  hasta harta,  de estar siempre dando,  dando,  dando? ¿Hay momentos que te parece que sos la alfombra de todos,  sirviéndoles sin recibir una palabra de agradecimiento? Dios te dice que estás en el lugar más alto porque te ubicaste en el lugar más bajo.

No te desanimes. No creas mentiras acerca de quién sos o qué debes hacer para ser importante. No te canses de servir.  Hazlo con entrega. Hay quien te está observando y Él te aprueba.

lunes, 2 de enero de 2017

YA LO HICE

Estaba viendo en estos dias la película El Renacido,  con Leonardo DiCaprio. En ella Hawk (DiCaprio) pasa todo tipo de lucha por sobrevivir. Cuando finalmente el Capitán trata de disuadirlo de salir de vuelta a cazar al asesino de su hijo,  él dice unas palabras que me impactaron: "Ya no tengo miedo de morir. Ya lo hice."

Me puse a reflexionar sobre esta verdad. Así como Hawk,  muchas de nosotras hemos pasado por cosas terribles,  hemos luchado por nuestras vidas y hasta llegamos a pensar que la habíamos perdido. Un cáncer,  un accidente,  la violencia pueden atentar contra nuestra integridad física; pero cosas como el abuso,  el maltrato,  la necesidad extrema y el abandono atentan contra la vida del corazón y nos pueden dejar mas muertas que vivas. Sé que no ha sido fácil,  pero atienda bien.

Por mas difícil que haya sido todo,  no fue en vano. Hoy puedes levantar la cabeza y dirigirte a aquello que casi te mató, diciéndole: "Ya no te tengo miedo. Ya te miré en la cara y sigo aquí."

En síntesis, lo que viviste te hizo más fuerte, más sabia, más resistente. Ya no temblas como antes cuando enfrentas a un gigante porque sabes que los gigantes caen más fuerte.

Dios te hizo para vencer y conquistar. Puedes mirar hacia atrás y ver gigantes tendidos en el suelo. Sos más que vencedor. ¡Ánimo! Avance con fe porque esto no te va a derrotar.

Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; Tu vara y tu cayado me infundirán aliento. Salmos 23:4

domingo, 1 de enero de 2017

NADA COMPARADO

Pero olvida todo eso; no es nada comparado con lo que voy a hacer. Isaías 43:18

No sé qué tal te fue el 2016. Quizás hayas tenido logros y victorias,  o tal vez haya sido un año dificil. Para mí fue un año de luchas y problemas,  y por lo tanto aprendizaje,  crecimiento y victorias.

Te quiero invitar,  en el primer día del año,  a hacer algo intencionalmente: a poner detrás tuyo todo lo que pasó y a seguir adelante con fuerza. Perdone. Aprenda. Y prosiga.

Olvide lo que pasó porque lo que el Señor está preparando es más grande de lo que imaginas. Libere tus manos de las cargas del pasado para que puedas tomar lo que se viene.

jueves, 8 de diciembre de 2016

BALANCE ANUAL

Cuando pasamos de una estación de la vida a otra, tendemos a hacer un balance. Probablemente,  al acercarnos al fin de año,  estés haciendo esto. Evaluamos desde enero hasta diciembre,  aunque sea superficialmente. ¿Qué tal fue este año para ti?

He visto en estas últimas semanas unas publicaciones que decían algo como,  "Todavía hay tiempo para que algo bueno me suceda este año." No pude evitar una sensación de tristeza. ¿Puede ser que alguien pase casi 12 meses sin que algo bueno le haya pasado? Mi conclusión es esta: la cuestión no es de circunstancia sino de actitud.

No lo dudes. Sé que muchas personas pasaron por situaciones extremadamente dificiles en este año. No estoy menoscabando el grado de dolor en estas experiencias. Estoy apelando al valor de la actitud ante las mismas.

¿Te fue dificil?  Te comprendo. ¿Has luchado mucho? Te felicito. ¿Hubo momentos en los cuales te sentiste sin fuerzas? He estado ahí. Muchas veces. ¿Las pruebas fueron en vano? Jamás.

La mujer quien está llegando a diciembre es más fuerte,  más sabia y más madura que quien emprendió este viaje en enero. Todo ha obrado para bien. Dios usa la vida para que seas moldeada,  impulsada y corregida.

Mira hacia atrás este diciembre dando gracias. Dios ha sido fiel. A través del fuego caminó contigo y en medio de las aguas te sostuvo. Él ha levantado tu cabeza para que mires hacia delante con fe,  sabiendo que,  sin importar lo que vendrá vencerás - no por quien eres ni por lo que sabes,  sino porque el Gigante camina a tu lado.

Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados...  ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? Ro. 8:28‭, ‬31