viernes, 4 de diciembre de 2015

ESOS SAMARITANOS


Todos hemos conocido algún samaritano. Alguien despreciado, separado del resto, de menor rango y estatus. La sociedad está llena de personas así. En las clases sociales se palpa al ver a los que viven en la calle, los chicos sin zapatos que ambulan por ahí y los vagabundos errantes.

Así fue el pueblo de Samaria en tiempos bíblicos. La zona había sido ocupada por Asiria en 722 A.C. y muchas de sus habitantes habían sido llevados cautivos por el rey de ese imperio. Solo los más pobres y débiles se habían quedado. Ellos, con el paso de los años, se mezclaron con asirios y personas de otras naciones quienes vinieron a habitar a Samaria, y el resultado fue una raza mezclada que los judíos “puros” llamaron los Samaritanos. Eran considerados impuros y había mucho odio entre ambos grupos. Los judíos los evitaban. Siquiera pasaban por Samaria. Sin embargo, Jesús nunca fue sujeto a las normas de la humanidad. El poder que a Él le mueve es el amor; y Su amor no está limitado.

Él extendió la mano y tocó al leproso. Él fue a cenar con un cobrador de impuestos rechazado por su propia gente. Y habló detenidamente con alguien quien no “debía” porque era mujer, era de mala vida y era samaritana. ¿Acaso algo puede atajar la mano de poder del Señor? ¿Hay algo en tu vida que pueda impedir que Él te favorezca? La respuesta es un negativo rotundo.

Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir,
ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.
Romanos 8: 38, 39

Nada que hayas hecho o que te hayan hecho le hará rechazarte; no importa cuánto tiempo hace que estas lejos de Él; y no tiene ninguna importancia la condición en la cual te encuentras. Él te ama. Se acerca con el corazón rebosante de amor por ti. Eres Su tesoro más apreciado. ¿Acaso hay otro como Él? No permitas que tus ideas y complejos hoy te impidan acercarte a Él. Como la mujer samaritana, Él sabe todo de ti y te busca igual. Quiere un encuentro contigo cada día para darte de beber de las aguas que quitan la sed. Acércate sin temor a Él.  

Por tanto, acerquémonos con confianza al trono de la gracia para que recibamos misericordia, y hallemos gracia para la ayuda oportuna.
Hebreos 4:16

Hay más. Habiendo recibido la aceptación y amor de Jesús debo darla. Aún a esos samaritanos, los debo amar. Las normas de la sociedad que dicen que cierto tipo de persona no es aceptable no están acorde a la Palabra. Ella dice que Dios tanto amó al mundo que dio su hijo unigénito para que cualquiera que cree no se pierda sino tenga vida eterna.


Dios te desafía hoy. Te quiere usar con poder. Quiere que tu vida revele Su amor a un mundo en oscuridad. Lo que prenderá esa luz en ti es Su amor. Llénate de Él y apasiónate por lo mismo que a Él le apasiona – esos samaritanos.

Padre

Gracias por amarme. Trata con mi corazón, Señor. SAna mis heridas y quita los complejos que hay ahí. Revélame Tu amor cada día y fortalézcame en la fe. Me acerco a Ti sin temor, Buen Papá. Sé que me aceptas y por eso me acepto. Te doy la libertad de obrar en mi corazón como Tú quieras. Pido que me llenes de amor. Enséñame a amar como Tú amas. 
Amén

jueves, 3 de diciembre de 2015

LIBRES



Creo que muchas mujeres tenemos el mismo problema. Hacemos demasiado. Ha de ser parte del ser femenino. Aunque entendamos con la mente, la realidad es otra. Está comprobado que nosotras somos diferentes que ellos. Podemos hacer varias y hasta muchas cosas a la vez. Nuestra mente, aunque no tan lógica como la de ellos, es capaz de ocuparse de varios temas de manera simultánea.

Esto es una fortaleza ¡y un peligro! Al final, cada mujer cumple diversidad de roles. Somos amiga, hija, madre, mamá, jefa, sierva, estudiante (siempre estamos aprendiendo), profesora (siempre estamos enseñando) y tantos más. ¿Acaso es posible para una mujer vivir sin ocuparse de muchas cosas a la vez?  No es de extrañar que lleguemos al final del día completamente agotadas.

Personalmente encuentro gran placer en el hacer. Soy feliz moviéndome y cuando veo los logros alcanzados, soy feliz. Sin embargo, mi Padre tuvo que tratar duramente con mi corazón acerca de esto. Llegué al punto en mi vida en el cual estaba tan ocupada que me desgastaba pero nunca estaba satisfecha. No sabía que estaba mal. No entendía que estaba en error.

En un momento de intimidad con el Señor Él me confrontó haciéndome esta pregunta: “¿Por qué tratas de ganar mi amor, si ya es completamente tuyo?” Cuando Él me habló pude ver mi realidad. Comprendí que en mi afán por hacer bien todo yo realmente estaba buscando Su aprobación. ¡Estaba matándome queriendo conseguir algo que ya tenía! El Señor me ha enseñado varias cosas acerca de esto que quiero compartir hoy contigo.

1.      ¿Cuál es la medida del éxito? 
      Eres exitosa si le obedeces a Él. Todo lo demás es desesperación por lograr cuando Él no necesita que logres nada. Ya eres más que vencedor.

2.      ¿Cómo sé si estoy perdiendo el equilibrio entre tantas actividades? 
    Cuando vives agotada, cuando pierdes el autodominio con facilidad, cuando no tienes tiempo para lo que realmente importa (tiempo con Dios y con tu familia) estás desequilibrada y debes poner orden.

3.      ¿Esto significa que no podré ser activa? 
    No. Dios no nos pide ser pasivas, solo no necesita que salves al mundo. Ese es Su trabajo. Nos manda ser esforzadas y valientes, no perezosas y conformistas. Lo que pasa es que quitamos los ojos de Él para volcarnos en nuestras fuerzas a lo que hacemos; y terminamos sirviendo a la obra en vez de al Dios de la  Obra.

4.      ¿Cómo puedo resolver esto? La solución no es tan difícil, pero tendrás que tomar algunas decisiones:


 Busca siempre al Señor – Él es el número 1, en tiempo, espacio y recursos. Pon todo de lado un rato y llénate de Él. Háblale. Llora. Contale lo que sientes, piensas y anhelas. Escúchale. Esto es tener un Padre. Luego de haber hecho esto, verás de forma diferente las cosas.

Conozca tu propósito y dedícate a eso. Lo descubrirás en la presencia de Dios. Al final ¡es Él quién lo escribió! Cuando Él te vaya revelando qué quiere de ti, podrás enfocarte en lo principal y dejar las cosas que te distraen. No intentes hacerlo todo. No es necesario.

Acéptate, aún con tus fallas. Nadie te puede pedir la perfección. Ni Dios lo hace.

Ríete de tus errores y gózate en la verdad que todo te ayuda a bien – aún los fracasos.

El Señor te ama. Nada cambiará eso. Puedes respirar profundo. Puedes decir “No” cuando te piden hacer algo. Puedes poner límites a tus actividades para dedicarte a vivir.

Señor Amado
            Gracias te doy por amarme así. Gracias por aceptarme como soy. Te pido perdón por haberme afanado con cosas que solamente me han distraído de Ti y por haberme gastado en actividades. Te pido fortaleza y sabiduría. Ayúdame a saber escoger lo que Tú quieres para mí; y enséñame Tu voluntad. Yo obedeceré. Decido acercarme cada día a Tu presencia, llenarme de Ti y vivir cera de Ti en todo tiempo.

Amén

miércoles, 2 de diciembre de 2015

LA PRIMERA VICTORIA


Ayer vimos cómo Jesús advirtió que necesitaremos una espada para cumplir con la misión. Esto implica que el camino no será fácil, que habrá luchas y persecución. Estuve considerando esta verdad y qué implica esto para una mujer quien vive en este tiempo.

En el tiempo de Jesús una espada era algo normal. Al final, era un arma de la época. ¿Pero una espada hoy? Vivimos en una época en la cual se enseña acerca de los derechos humanos, la paz y la tolerancia. ¿Acaso hoy día aún existe la necesidad de tener una espada? Y si es que sí ¿a qué tipo de espada se refiere? La Palabra nos da la respuesta. Efesios 6:17dice: “Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios”.

¡Tú y yo necesitamos esa espada! Uno no vive sin pasar por dificultades. Si alguien me puede decir que no tiene problemas, me animaría a decir que no está viviendo. Mientras más se progresa, más se encuentra oposición. Mientras más logra, más crítica recibe. Las luchas de la vida pueden ser muy crueles pero ¡ánimo! Tenemos una espada y es la Palabra de Dios. El Espíritu de Dios está con nosotras. No nos ha abandonado y en Su poder la victoria está asegurada.

Aunque muchos conflictos son exteriores quiero recalcar que hay una lucha que es la primera que debemos ganar, y es la interna. Si quieres saber quién es tu peor enemiga, ponte frente al espejo. Es en nuestro corazón que hay tantas cosas que resolver; y a menudo es esto lo que nos lleva a tener tantos problemas con otros. Una persona herida hiere. Alguien con conflictos, crea conflictos. A veces nos desanimamos porque pensamos que nuestras fallas son demasiadas como para poder serle útil al Señor.

¿Hay esperanza? ¡Claro que sí! La respuesta tiene nombre: Jesucristo; pero le tienes que buscar. Él no te sanará a la fuerza. No mudará tu carácter sin que se lo entregues. Quiere transformarte a través de la  renovación de tu mente para mostrarte Su perfecta voluntad (Romanos 12: 2). Él te ama y te quiere ayudar a vencer en tu corazón para que luego venzas ante todo obstáculo y se cumplan en ti todos Sus propósitos.

En la Biblia vas a encontrar la guía para cada área de tu vida. En Su Palabra está el Espíritu de Dios, y Él te vivificará (2 Corintios 3:6). Toma esa espada y pelea. Ya no es tiempo de pasividad. No esperes que Dios haga la obra si no estás dispuesta a poner de tu parte. Esfuérzate y sé valiente. Él te da la espada. Tú tómala y pelea.

martes, 1 de diciembre de 2015

EL LLAMADO A LUCHAR

Dios no nos ha llamado para estar cómodos. Él nos bendice, pero si pensamos que es para eso que estamos en Su redil, perdemos la mayor dicha de ser Suyo: la de bendecir.

Los niños pequeños quieren recibir y se preocupan solo por sí mismo. Una persona madura sabe que puede mucho y está dispuesta a esforzarse. ¿Por qué nos presentamos ante Dios con las manos abiertas y la boca llena de la palabra “dame”? Sencillamente porque no hemos entendido quienes somos.

En Lucas 22 Jesús se está preparando para la mayor prueba -  la de su muerte. Recuerda a Sus discípulos que antes les había dicho “No toméis nada para el camino, ni bordón, ni alforja, ni pan, ni dinero; ni llevéis dos túnicas. (Lucas 9:3)  Ahora les aclara que han cambiado las cosas. “Y les dijo: Pues ahora, el que tiene bolsa, tómela, y también la alforja; y el que no tiene espada, venda su capa y compre una.” (v.35)

Cuando Jesús les envió la primera vez Él los estaba entrenando para lo que vendría. Los había mostrado Su gran poder a través de la provisión de todas sus necesidades mientras ellos cumplían con la misión inmediata. Fueron a los pueblos de alrededor, sanaron a enfermos y echaron a demonios. En ese viaje nada llevaron. Sin embargo, ahora el Señor cambia la estrategia. Él ahora los está preparando para la Gran Comisión.

La bolsa es la billetera. Representa el dinero que necesitarían para cumplir con su misión. La alforja es un tipo de bolso que sirve para llevar carga y se usaba especialmente para llevar alimentos en los viajes. Jesús estaba aclarando que debían ir preparados. De ninguna manera insinúa que no los respaldaría ni  que todo dependería de sus fuerzas. Está aclarando que cumplir con lo que Él nos manda hacer exige preparación y compromiso.

Dice algo más: necesitas una espada. ¿Para qué sirve la espada? Correcto. Para luchar y para defenderse. Es cierto que la espada representa la Palabra de Dios y por supuesto que esa Espada es primordial para el cumplimiento del ministerio; pero Jesús está siendo práctico. Esta diciendo, “Van a ser perseguidos. Van a tener que luchar. No va a ser fácil.”

Si alguien te hizo creer que Cristo existe para tu comodidad y para que tengas la vida perfecta, te mintieron vilmente. Es sencillo. Tendrás que luchar. Tienes un enemigo quien se levanta en tu contra cuando decides servir a tu Rey. ¿Lo harás igual? Hay un precio alto que pagar. habrá sufrimiento y quizás no tendrás lo que soñaste. Habrá momentos en los cuáles creerás que no puedes más. Otros te acusarán, te criticarán y harán hasta lo imposible por frenarte. ¿Perseverarás igual? 

Necesitas prepararte y hacerte de espada porque hay una guerra que ganar.

No eres cualquier persona. Eres hijo del Rey. Tienes el privilegio de defender el Reino. A la luz de esto, las comodidades pierden valor. ¿A dónde te llama Dios hoy? Él quiere que luches. Te quiere ver plantado firmemente con espada en mano. El enemigo te teme así que no temas más tú. El Rey omnipotente te respalda.

Señor
            Perdóname porque durante demasiado tiempo yo he sido pasivo. No entendía que soy más que vencedor en Ti, y que tengo todo lo que se necesita para ganar. Ya no permitiré al enemigo apagarme. Me pongo de pie en tu nombre para luchar. ¡Gracias por la victoria!

Amén 

lunes, 30 de noviembre de 2015

SU VOLUNTAD


No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.

Mateo 7:21

A veces nos encontramos frente a situaciones en las cuales simplemente no sabemos cómo actuar. No tenemos en claro qué decisión tomar, ni por cuál camino ir. Queremos hacer lo correcto, pero nos preguntamos acera de las posibles consecuencias y nos quedamos congelados.

En Mateo Jesús habla claro: Los hijos de Dios hacen Su voluntad. ¿Cómo puedo saber cuál es la voluntad de Dios, para poder hacerla? Para saberlo debo ser sensible al Espíritu Santo. Diariamente tengo que depender de Él.

Dios desde siempre ha tenido un deseo: el de estar contigo. Quiere estar contigo, hablar contigo y compartir la vida contigo. Quiere encaminar tus pasos hacia lo que Él ha preparado, pero para eso le tienes que buscar.


Pon al Señor como prioridad número uno en tu vida. Separe tiempo para compartir con Él. Lea Su Palabra. Háblale. Escúchale. Esto se llama una relación y es lo que siempre quiso contigo. Él te revelará cosas grandes y ocultas, te hará entender misterios y te mostrará el camino de Su voluntad.

Señor
Gracias porque aún en tu grandeza e omnipotencia, quieres estar conmigo. Te pido perdón porque muchas veces dejé que otras cosas compitieran contigo por mi tiempo y mi atención. Me comprometo en buscarte más. Te amo y deseo más que cualquier otra cosa estar cerca de Ti. Ayúdame. Guíame. Muéstrame Tu voluntad.

Amén

sábado, 28 de noviembre de 2015

LA NECESIDAD Y LA LUZ


Muéstrame Tu misericordia por la mañana, porque en Ti he puesto mi confianza. Muéstrame el camino que debo seguir, porque en tus manos he puesto mi vida.
Salmos 143: 8

A veces no sabemos hacia dónde ir. Queremos lograr cosas grandes ¿pero cómo? En nuestro corazón arde la pasión pero nuestras vidas a menudo demuestran todo lo contrario. Entonces ¿qué se hace para lograr los sueños?

The Grand Central Station (La Terminal de trenes de la ciudad de Nueva York) abrió sus puertas en el año 1913. Costó más de $2 billones según la apreciación actual y tardó diez años en terminarse.

La idea para el edificio llego a su diseñador, William J. Wilgus, en sus propias palabras “como una ráfaga de luz”. “Fue lo más audaz que se me había ocurrido,” dijo. En una carta de tres páginas Wilgus expuso sus ideas revolucionarias a sus superiores. Propuso un cambio completo de edificio y de locomotores. Explicó que la locomoción a vapor estaba contaminando la ciudad; que los trenes antiguos no alcanzaban rápidamente la velocidad adecuada, lo cual causaba accidentes; y abogó por una gran construcción de doce pisos que generaría muchos ingresos con los alquileres de oficinas, lo cual permitiría el mantenimiento del servicio de trenes. Nadie la había pedido a Wilgus que hiciera este proyecto. El hombre vio una necesidad y desde su corazón surgió una propuesta – la más excelente. Se dice por el edificio de la Gran Terminal que es el que mejor expresa el sentir de la ciudad de Nueva York.

Líder es aquel quien ve una necesidad y busca dar una solución. No siempre tiene él o ella todas las respuestas. Más bien no las tiene, ni tampoco la capacidad de ofrecer las soluciones. Lo que marca la diferencia entre quién avanza y quien no es la predisposición de hacer todo lo que pueda y dejar en las manos del Dios Todopoderoso aquello que no puede. La Biblia está llena de historias de personas con esas características. En la Palabra no encontrarás a nadie más o menos humano que tú y yo. Aún con falencias, dificultades y pecados ellos avanzaron en el poder del Señor. A veces con fuerza, a veces tímidamente, pero avanzaron. Estaban dispuestos a tomar el riesgo y ser obedientes. No hay de otra.

Wilgus se arriesgó al presentar un proyecto revolucionario. Cualquier le podría haber dicho que era un desquiciado. Sin embargo logró la construcción de un edificio emblemático tanto para su ciudad como para el mundo entero. El ejemplo de su audacia y decisión es inspirador hasta el día de hoy.

¿Qué hay alrededor tuyo que precisa de una respuesta? ¿Hay alguna necesidad a la cual tú, aún con mucho esfuerzo, puedas dar la solución? No creas que tendrás todas las respuestas de manera mágica, ni que debas esperar estar capacitada para poder hacer algo. Dios busca tu entrega. Así podrá usarte para las grandes cosas que ha diseñado.


Una lección más nos enseña la construcción de la Gran Terminal. Cuando Wilgus lo diseñó tomó en cuenta la ubicación del edificio de acuerdo con la luz. Su plan era que la luz solar bañara el salón central, creando un aire de majestuosidad. Como se puede apreciar en la foto de la época, esto se logró a la perfección. Sin embargo, con el paso de los años la construcción de muchos edificios altos alrededor de la terminal ha llegado a impedir que la luz del sol siguiera haciendo este espectáculo. ¿La lección? No permitas que otras cosas, deseos o siquiera personas impidan la entrada de la Luz a tu vida. El plan de Dios siempre ha sido llenarnos de Su presencia y brillar en nosotros.

Alumbra con tu presencia a este siervo tuyo, y enséñame tus estatutos.
Salmo 119:135


¡Ánimo! No temas. Siga adelante con fe y sirva a los demás. Responda a las necesidades de la gente y deja que la luz de Cristo brille en y a través de ti.

jueves, 26 de noviembre de 2015

SIN PREVIO AVISO


Un día llegaron. Sin previo aviso atacaron. El repentino estallido de las armas la habían asustado y lo primero que hizo fue correr en búsqueda de los niños. Su instinto fue meterlos a todos bajo la gran mesa del comedor. Era de madera gruesa y calculó rápidamente que los protegería en alguna medida si es que caía algo de arriba. Durante horas estuvieron allí escondidos ella, la abuela y los chicos. Los niños lloraban primero, espantados por los golpes de los misiles contra los edificios de alrededor. Luego se calmaron, viendo el sosiego de ella. Ellos no sabían que ella sabía actuar.  Por milagro ni un misil tocó su casa.

Con el paso de las horas ella se dio cuenta que no podrían quedarse más tiempo allí. Solo era cuestión de tiempo para que el enemigo llegara hasta donde estaban. Su esposo, quien no había estado en casa cuando comenzó todo, no había vuelto y ya se preguntaba si lo volvería a ver. Junto a la abuela hizo planes para escaparse de allí con las cuatro criaturas. Esa madrugada, a la hora en que los zarandeos cesaban por un rato, ellos salieron por detrás de la casa con lo poco que podían llevar e hicieron camino a no sabía dónde.

Cuando llegaron a los cerros que rodeaban el pueblo encontraron que muchos habían hecho el mismo plan. La mayoría eran mujeres y niños. En silencio se juntaron. Mientras más estaban más chance tendrían de sobrevivir. ¿Será que alguien los ayudaría? ¿Algún país o pueblo ofrecería auxilio?


El camino fue muy duro. Largas semanas les llevó llegar hasta la frontera. Por el camino quedaban solamente cuando era muy necesario. A veces encontraban un arroyo donde recargaban sus botellitas, pero más a menudo pasaban sed. La comida era muy escasa y las horas de sueño un deseo lejano. Demasiadas veces tuvieron que quedar para hacer con las manos una pequeña fosa donde dejaban los sueños de alguna de las madres enterrados bajo la tierra.

En la frontera una leve esperanza encontraron. El país vecino, con la ayuda de la ONU ofrecía “ayuda temporal” para los refugiados de la guerra. Al ver el campamento ella no sabía si reír o llorar. El alivio de haber encontrado dónde descansar y estar a salvo la sobreseyó; pero no pudo evitar derramar lágrimas al recordar su hermosa casa y jardín. Había sido un lugar de paz, donde ella y su esposo habían creado un hogar lleno de amor. En esa casa habían nacido sus bebés. Siempre estuvo llena de risas y juegos, y el aroma de la mejor comida casera. Todo había cambiado tan pronto. Todo se había perdido sin previo aviso.

En Lucas 15 Jesús habla de la oveja perdida, la moneda perdida y el hijo perdido. Él obviamente está haciendo énfasis en que le importa mucho lo perdido. Nada se le escapa. Nadie se le escapa. Lastimosamente resulta demasiado fácil para nosotras perder de vista  que Él está muy cerca. Con nuestras vidas agitadas, cuentas que pagar e imagen que mantener en un descuido nos sentimos perdidas. Él quiere que sepamos que tenemos tanto valor para Él que jamás descansará mientras uno esté perdido.

Las estadísticas son alarmantes: cerca de 6.000.000 de sirios han huido de sus hogares por la guerra; 3.800.000 de refugiados de esa nación han sido acogidos por los países vecinos; y 185.000 pedidos de asilo de personas de otras nacionalidades fueron formulados a Europa en el primer trimestre del 2015.

¿Puedes imaginar lo que ha de ser vivir esa experiencia? La vida es tan frágil y sin embargo nos damos el lujo de poner nuestra confianza en lo que tenemos. ¿Y si lo perdemos todo? ¿Dónde estará puesta nuestra fe entonces?

La historia contada aquí podría ser la de miles de mujeres desplazadas en este tiempo. Para el Señor nada tiene que ver las ideologías o el trasfondo político de ningún pueblo. Para Él es muy sencillo: están perdidas; y es por los perdidos que Él dio su vida. Las ama a ellas tanto como te ama a tí y me ama a mí. ¿Quién soy yo para mostrarme indiferente ante aquello que a mi Padre le apasiona? Él tanto amó al mundo (al mundo) que dio Su Hijo unigénito… (Juan 3:16). No descansará hasta encontrar lo perdido. Yo tampoco.  ¿Estarémos trabajando a favor de los perdidos cuando Él vuelva, sin previo aviso?

Dedicado a cada mujer luchadora de cualquier nación, tribu o pueblo quien, a pesar de haberlo perdido todo, no se ha rendido. Clamo a mi Padre por tu vida y por tu familia.

lunes, 23 de noviembre de 2015

MISERICORDIA SIN FIN

Mas tú, Señor, eres Dios misericordioso y clemente, lento para la ira, y grande en misericordia y verdad;
Salmos 86:15

El diccionario define a la misericordia como la inclinación a sentir compasión por los que sufren y ofrecerles ayuda. Es por excelencia una cualidad de Dios, por la cual perdona los pecados de las personas. Si nosotros somos misericordiosos es porque hemos adquirido algo del carácter de Dios.

De acuerdo al Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, la misericordia es el aspecto compasivo del amor hacia el ser que está en desgracia o que por su condición espiritual no merece ningún favor. ¿Quiénes son esos seres en desgracia? De hecho todos estuvimos en dicha condición alguna vez y aún existen muchas personas que no han encontrado a Dios. ¿Acaso puede existir mayor desgracia para el ser humano?

La buena noticia es que la Biblia destaca la misericordia de Dios como una disposición suya que beneficia al hombre pecador y claramente estipula que tenemos salvación por su misericordia.
El amor de Dios nunca se acaba. Él es lleno de misericordia.
  
La vida de Manasés, el decimocuarto rey de Judá ilustra esta verdad a la perfección. El capítulo 21 del segundo libro de nos cuenta su historia. Comenzó a reinar a los doce años e hizo muchas abominaciones. Edificó altares a otros dioses, hasta en el templo de Jehová. El versículo 6 nos cuenta que pasó sus hijos por fuego. Esto quiere decir que sacrificó a sus propios hijos a estos dioses. Buscó la intervención de adivinos y encantadores. Se excedió en hacer lo malo ante los ojos de Jehová, hasta encender Su ira.  Quizás lo peor de todo esto es que no son hechos aislados en la vida de un hombre. Como él era rey, era líder; y como tal, el pueblo se perdió detrás de su mal ejemplo. “Hizo extraviarse a Judá”.

Nadie quien es líder debe perderse de vista que no trata solamente de uno mismo. Lo que hace tiene un efecto de ola. Alcanza a muchos. Por las consecuencias de nuestro ejemplo en los demás tendremos que rendir cuentas ante Dios. Al final, nada es nuestro, todo es Suyo; y el lugar de liderazgo que tenemos implica que nos ha confiado lo que más atesora: la gente.

La historia de Manasés no termina ahí. A menudo el Señor tiene que usar una mano dura para enseñar las lecciones más importantes. Esto hizo con Manasés y Judá. “Y habló Jehová a Manasés y a su pueblo, más ellos no escucharon; por lo cual Jehová trajo contra ellos los generales del ejército del rey de los asirios, los cuales aprisionaron con grillos a Manasés, y atado con cadenas lo llevaron a Babilonia.” (v. 10 y 11) Dios mismo trajo a estos reyes enemigos hasta Judá para cumplir lo que Él quería: la transformación de los corazones. ¡Qué lección tan profunda para nosotras! Dios permite cosas terribles. A veces es un castigo pero siempre es para bien. Él quiere transformarnos. a menudo el camino más duro es lo único que logra eso.

Manasés sufrió pero tomó la mejor decisión: Mas luego que fue puesto en angustias, oró a Jehová su Dios, humillado grandemente en la presencia del Dios de sus padres (v. 12). ¡Se acordó de Dios en la hora de aflicción!  “ Y habiendo orado a él, fue atendido; pues Dios oyó su oración y lo restauró a Jerusalén, a su reino. Entonces reconoció Manasés que Jehová era Dios.” (v.13)

¡Cuán grande es la misericordia de Dios! El pasado de Manasés era terrible, grandes eran sus ofensas; pero Dios jamás rechazó un corazón humillado. Este rey fue transformado. Su cautiverio lo llevó a los pies del Señor y nunca más fue igual. Quitó de Judá los altares y los dioses, reconstruyó los muros de la ciudad de David, reparó el altar e hizo sacrificios de paz y alabanza a Dios. “y mandó a Judá que sirviesen a Jehová Dios de Israel.” (v.16)

Manasés deriva de la voz griega nashah, que quiere decir "olvido". Es en una traducción literal "el olvidado" o "el que hace olvidar". A través de la vida de este rey vemos como Dios, quien es fiel y lleno de amor, en Su misericordia borra el pasado y hace todo nuevo.

Pero Dios es tan rico en misericordia y nos amó tanto que, a pesar de que estábamos muertos por causa de nuestros pecados, nos dio vida cuando levantó a Cristo de los muertos. (¡Es solo por la gracia de Dios que ustedes han sido salvados!)

Efesios 2: 4 y 5 (NTV) 

sábado, 21 de noviembre de 2015

ESPERÁNDOTE

Todo ser humano necesita saber que es importante. Es una parte de nuestra naturaleza humana. El saber que uno tiene importancia es un factor muy importante para el desarrollo sano y equilibrado de cada persona. Permite el desarrollo de una autoestima saludable. No me refiero a un sentimiento de orgullo o al autoconcepto inflado, sino a poder ver que importamos. Si uno se siente sin importancia, se siente triste. Un niño quien crece sin valor es un chico con un terrible déficit emocional. Una mujer quien no es valorada es alguien quien tiene mucha lucha dentro de su corazón.

Cuando Samuel fue a la casa de Yesé él sabía que iba para ungir al nuevo rey de Israel, solo que no tenía idea de quién iba a ser. Hijo tras hijo, un hombre tras otro pasó frente a él. Cada uno tenía aspecto de rey pero el Señor fue claro: No es éste. Entonces las palabras de Samuel resuenan.

Y le preguntó: “Estos son todos tus hijos?” Yesé respondió:”Falta uno, que es el menor, pero él anda cuidando las ovejas.” Y Samuel le dijo: “Manda a traerlo, porque sin él no podemos sentarnos a la mesa.”
1 Samuel 16:11

¡Qué incómoda situación! La comida estaba lista, la mesa servida, cada uno había sido examinado y no había pasado la prueba. Todos parados ahí con hambre y sin permiso de comer. “Hasta que llegue nadie come”. Es que David era importante. El jovencito quien era relegado a los campos y en quien nadie siquiera había pensado era tan central para el desarrollo del plan de Dios que todos le tenían que esperar.

No creas las mentiras del diablo. Él quiere que creas que nadie se dará cuenta si no estás, que lo que haces a nadie le interesa y que las cosas que no tienes son las que te darán valor. A menudo cuestionamos nuestro propio valor. Nos fijamos en cosas superfluas como nuestra figura, preparación académica o balance bancario y nos sentimos insuficientes. Pero Dios no se fija en esas cosas. Él mira el corazón. Sabe cuál es el propósito al cual te llama y te viene a ungir. Sencillamente dice que hasta que tú estés donde debes estar, nadie avanza. El Señor te espera. Él no quiere comenzar sin ti. Eres importante.

El tema de la importancia es una moneda de dos lados.  Necesitamos ser valoradas y necesitamos valorar. Es cuestión de dar y de recibir. ¿Cómo puedes hoy dar valor a los que te rodean? ¿Cómo puedes hablar para reafirmar a otros que ellos son importantes? A veces es solo cuestión de cambiar nuestra forma de hablar, que nos lleva a pensar de una forma diferente y a nosotras mismas nos restablece como personas de valor.


Debes entender que tienes valor por ser hija de Dios y creación Suya, que sobre tu vida hay un llamado específico y personal y que Dios te ha tenido en Su corazón desde antes de la fundación del mundo. Él no empezará sin ti. No le hagas esperar más.

viernes, 20 de noviembre de 2015

DECIDO VENCER


¿Alguna vez te diste cuenta que Dios nos desafía siempre? Él no te dejará tranquila y cómoda ahí donde estas. Te impulsará a más siempre. Su Palabra inquieta, apasiona y promueve. Él busca transformarnos. Nos lleva siempre más y más cerca del diseño original – Su diseño perfecto para cada una.

La manera en que hace esto es tan hermosa que no solo nos enamoramos de Él sino también de la vida. Jamás hizo Dios algo que no haya sido para tu bien. Quizás mires atrás y te preguntes cómo es que cierta cosa tan terrible que te haya pasado puede ser para tu bendición. No todo lo sucedido lo hizo Dios. Tenemos adversarios, el principal del cual es el diablo. Otras personas nos hacen daño y, hay que admitirlo, nosotras mismas nos hacemos daño con decisiones a veces muy erradas.

Romanos 12:21 nos enseña: No seas vencido por el mal, sino vence el mal con el bien. Esto se aplica en diferentes contextos:

Las personas quienes te han hecho daño, ámalos. El amor es el poder de Dios en acción y desarma al enemigo.

Las experiencias que has vivido y por las que estés pasando hoy, examínalas de cerca con la ayuda del Espíritu Santo. En ellas hay lecciones de valor incalculable. No aceptes al auto lástima. La única persona quien es víctima es aquel quien decide serlo. Levántate. Que lo vivido te sirva para volar aún más alto.

Cuando el mal existe dentro de tu mente, conscientemente tome la decisión de vencerlo con el bien. ¿Cómo se logra esto? Doy ejemplos prácticos. Cuando una situación con alguien te quebranta o te hace enojar, tome la decisión de no dar vueltas al tema en tu cabeza. Ore, perdone y bendice. El mal será vencido y estarás en paz. Otro ejemplo: cuando alguien te dice algo, no saques conclusiones propias. Decide creer que la gente quiso decir algo bueno en vez de pensar cosas como “No me quiere”,”Me miente” o peor. Cuando desarrollas este hábito, tu corazón está protegido porque no piensas más allá de lo que te dicen. Al final, si alguien quiso decirte algo malo, y creíste lo bueno, ¡el mal no te afecta y por lo tanto está vencido!

La palabra “reaccionar” significa responder o actuar como respuesta a un estímulo. En nuestras relaciones, esto implica que algo que sucede o que alguien dice causa una respuesta nuestra – sin haberlo pensado o analizado antes. Cuando estamos cansadas, estresadas o hartas (¿quién no ha estado ahí?) corremos el riesgo de reaccionar, y eso nunca será bueno. Ese mal hábito solo puede ser vencido con el bien. El bien de la oración y tiempo en la presencia del Señor para ser transformadas por Él, el bien del autodominio y el bien del amor.


Sé que esto no es fácil. Nadie ha alcanzado aún la perfección, pero esto no significa que nos podemos dar el lujo de acomodarnos en donde estamos. Es tiempo de avanzar y de vencer el mal con el bien.

jueves, 19 de noviembre de 2015

BRECHA DE CONFIANZA


La Biblia dice que es maldito el hombre quien confiara en el hombre. ¡Cuántas veces he escuchado a personas citar ese texto cuando alguien la haya fallado! Como si fuera que se hacen recordar que lo que les ha pasado es consecuencia de un “pecado” suyo – el de haber confiado en alguien.

Debemos tener mucho cuidado de entender fuera de contexto la Palabra de Dios al considerar solo parte de la misma. Mire lo que dice el versículo completo: Así ha dicho Jehová: Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová. (RV1960) la NTV es aún más clara: Esto dice el Señor: "Malditos son los que ponen  su confianza en simples seres humanos, que se apoyan en la fuerza humana y apartan el corazón del Señor." 

Dios no quiere que Sus hijos seamos personas desconfiadas. Nunca fue su intención enseñarnos que si confiamos en alguien le hemos fallado a Él. Somos sus hijos. En otras palabras ¡somos familia! En una familia debe existir la confianza.

Lo que el Señor aclara es que nos maldice el poner nuestra confianza más en los hombres que en Él. Cuando dejamos que las relaciones o negocios con personas reemplacen la relación y trato con Él, nosotros mismos nos hemos sentenciados. En un sentido práctico ¿qué significa esto?

Buscar consuelo en los brazos de alguien antes de llevar nuestras penas a Cristo; confiar en los consejos de personas sin haber hablado con Dios; necesitar hablar con el novio o el esposo cuando a Dios le dejamos con las ganas de escuchar lo que hay en nuestro corazón; y así. Son ejemplos que ilustran que no es malo relacionarnos, recibir consejos y disfrutar del apoyo de quienes nos rodean, pero jamás podrá reemplazar una relación profunda con el Señor.

La vida está minada de experiencias diversas y no todas son buenas. A veces la gente nos lastima y nos engaña. Entonces ¿qué hacemos cuando nos fallan? Es sencillo. Busca a Dios. No corras a otras personas a contarles qué pasó. No hables mal de nadie ni te hundas en el auto lastima. Simplemente ve a Dios, cuéntale de corazón lo que ha pasado y cómo te sientes, perdona y suéltalo. Luego siga adelante. No hace falta que te auto flageles por el error de haber confiado en alguien. Sencillamente, no fue un error. Todo obra para el bien de los que aman al Señor, hasta lo más difícil.


Levanta tu cabeza y da gracias a Dios por todo lo que has vivido y por cada persona quien ha entrado a tu vida. Y confía.

miércoles, 18 de noviembre de 2015

GRAN POTENCIAL


Todo en esta vida está sujeto al cambio. Todo. Menos Dios. Él es el único quien es el mismo ayer, hoy y por siempre. Aparte de Él, todo en nuestras vidas cambiará. El cuerpo cambia, nuestras opiniones y gustos cambian, las épocas cambian y así sucesivamente.

Hay personas quienes se resisten a los cambios y algunas quienes los abrazan. El cambio no es malo cuando produce el bien. ¿Sabías que Jesús habló de cambios muy importantes? Él se refirió a ellos en Lucas 13:18 al 21. Habló de dos cosas que sufren y causan cambio.

Primero Él dijo que el Reino de Dios es como la semilla de mostaza. De esa semillita tan diminuta nace un árbol gigantesco. Esto es crecimiento. Es Su deseo que seamos así. Resultase que somos chiquitas sin demasiado que ofrecer a simple vista, como esa semillita. 1 Corintios 1:27 aclara que Dios eligió lo vil de este mundo para avergonzar a los sabios. Una semillita, que fácilmente se pierde y que por su aspecto externo uno diría que no tiene mucha potencial. Sin embargo, plántalo en tierra fértil, riégala y verás. Llegarás a tener una planta que da frutos, sombra y hogar para muchos animales. Muchos al mirarnos no darán siquiera cinco centavos por nosotras. Dios ve nuestra potencial. Sabe cuál será el resultado y que muchos serán bendecidos a través de nuestras vidas.

Luego Jesús habló de la levadura. Conocemos los efectos que produce esta sustancia. Un poco de levadura hace crecer la masa, produce una reacción que afecta a todo lo que le rodea. Esto es influencia. Tú influyes en el lugar donde estás, creando una reacción que produce cambios.  Romanos 1:16 nos da un paso hacia la influencia auténtica: no me avergüenzo del evangelio. Mientras más vivas para Cristo, mientras más estés dispuesta a rendir tu ser a Él, más afectarás a todo lo que te rodea.

Tanto el crecimiento como la influencia llevan tiempo. Ningún árbol se hizo grande en una noche; a la masa se le da tiempo para que se hinche. Nosotras también vivimos un proceso que lleva tiempo, pero estas dos características nos identifican: crecimiento e influencia.

Te animo a examinar tu corazón y tus decisiones hoy. ¿Ha habido crecimiento en tu vida últimamente? No miremos el crecimiento económico ni otro, sino el espiritual ¿Estas más cerca del Señor hoy que ayer? ¿Puedes observar los frutos del Espíritu en tu vida (Gálatas 5:22, 23)?  ¿Qué tipo de influencia estas ejerciendo sobre los que te rodean? ¿Habla tu vida de Cristo? Dios siempre ha querido impulsarte hacia arriba. Te puede pedir cosas difíciles, pero siempre con un propósito.

Estando cerca de Él en tu vida habrá crecimiento y serás de influencia. Asegúrate de acercarte a Él cada día y lo demás se dará por sí mismo. Busca primero el Reino de Dios y Su justicia. Lo demás será añadido.